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¿Pueden apoyar los probióticos a prevenir y tratar la obesidad?

La obesidad es una patología metabólica con alta prevalencia en nuestro país y el mundo contribuye un gran problema de salud pública,según algunos estudios recientes esta patología así como otras enfermedades crónicas no transmisibles no son de exclusiva responsabilidad de la contribución genética ,los hábitos alimentarios y/o la falta de actividad física son un componente importante en su desarrollo.

Últimas investigaciones han comprobado que la microbiota intestinal constituye un factor ambiental determinante en el desarrollo de esta patología.
Desde el punto de vista nutricional las bacterias benéficas del intestino juegan un papel importante ya que participan en la eliminación de toxinas, síntesis de algunos macronutrientes, vitaminas y algunos minerales, fermentación de fibra sustancias que no son digeribles conocidos como prebióticos que ayudan a mantener las condiciones óptimas para que se desarrollen estas bacterias.

Con respecto al metabolismo energético estudios plantean que la composición de la microbiota puede determinar una mayor o menor eficacia en la extracción de energía desde la alimentación así como una mayor o menor tendencia a depositar exceso de energía como tejido adiposo.
Investigaciones realizados en ratas de laboratorio y en humanos han podido establecer que pacientes obesos tienen una composición de las bacterias intestinales distinta a las personas normopeso (hay un predominio de las bacterias Gram negativas y un menor recuento de las gran positivas) , éste efecto metabólico de la microbiota en relación con la extracción de energía se explica gracias a que juegan un papel fundamental al transformar los nutrientes complejos como la fibra y mucina (mucoproteínas de alto peso molecular que protegen la superficie de las células epiteliales) en azúcares simples y en ácido grasos de cadena corta, sin el efecto de esta microbiota tanto la fibra como la mucina serían eliminados en deposiciones.

En estudios en ratones se ha determinado que aquellos que carecen de microbiota intestinal requieren aproximadamente un 30% más de alimentos que los ratones que tiene una microbiota adecuada para lograr un crecimiento similar este mismo, efecto se ha contratado en humanos ya que el metabolismo bacteriano contribuye optimizar la extracción calórica de los alimentos hasta en un 10% por lo tanto requiere una ingesta menor, además el intestino se comunica a través del hipotálamo mediante la secreción de hormonas que controlan este balance energético un grupo en especial llamado incretinas (hormonas producidas por células entero endocrinas distribuidos a lo largo del tubo digestivo ) se sabe que producto de fermentación producidos por prebióticos se estimula la diferenciación de las células enteroendocrinas del epitelio y la liberación de hormonas digestiva de tipo en incretinos las cuales ayudan a regular los niveles de glicemia por lo tanto contribuyen a niveles de ingesta de alimentos adecuada .

El mejor tratamiento no quirúrgico para la obesidad corresponde por supuesto al cambio de estilo de vida lo cual incluye una alimentación equilibrada y actividad físico ,esto se realiza para lograr un óptimo funcionamiento biológico de la reservas energéticas y prevenir el exceso que se termina acumulando como tejido adiposo,la modulación de la composición de la microbiota intestinal se ha propuesto como medio para controlar los trastornos metabólicos de forma eficaz,  la mayoría de los estudios se basan en la administración de probióticos y prebióticos, estudios de laboratorio han demostrado que la administración de preparación con diversas sepas de probióticos como Lactobacillus,Bífidobacterium y Streptocossus mejoró considerablemente los niveles de insulina y esteatosis (hígado graso) factores importantes a considerar como riesgo metabólico.

En resumen diversos estudios sugieren el rol de los probióticos y prebióticos en la regulación del crecimiento de tejido adiposo, inflamación sistémica, saciedad frente a la alimentación lo cual con lleva un control efectivo en el tratamiento de la obesidad junto a una alimentación equilibrada y actividad física estos deben ser hábitos saludables y no una dieta temporal.

Ref bibliografica:

revista chilna de nutrición vol 38 N2, Junio 2011, pag 228-233

Leslye Cautín Bastías
Nutricionista integrativa
Diplomada en alimentos funcionales y nutraceuticos.